miércoles 27 de febrero de 2008

La última jornada

En la última jornada de liga el equipo Alevín del Club Juvenil Nerpio no consiguió derrotar al No-me-acuerdo-quien a pesar de la sensacional actuación de Javi Belda, autor de dos goles y el único jugador que mantuvo al equipo en la lucha por el empate o incluso la victoria.

lunes 18 de febrero de 2008

Escena de Teruel Medieval

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Teruel Medieval y esquí en Valdelinares

















Ya conocemos todos la idiosincrasia de Knut (que tampoco es que sea muy compleja) y su capacidad intrínseca (que no extrínseca) de someter a los gonomos a trabajos y situaciones extremas en las que probablemente muchos pierdan algún que otro diente (y esos son los considerados ilesos, y es que Knut no cuenta riesgos, lo suyo es “de muerte p’arriba”). Lo que también vamos conociendo es la anatomía de Knut, centrémonos pues en uno de sus múltiples rasgos animalescos: el pelaje. Knut posee un pelaje ralo y duro, de espesor considerable, en cuya región subyacente vive su tejido adiposo pardo (lo que viene considerándose popularmente como manteca, o más bien el tocino), se podría resumir en que tiene “reservas”. Esta cualidad permite que Jabbatus pueda soportar temperaturas extremas sin inmutarse, importándole más bien poco que hagan quince o veinte grados bajo cero. También le hace resistente a sequías y hambrunas aunque eso es otra historia. Pues ahora el intelecto de nuestro héroe maquinó que sería interesante para el entrenamiento de sus gonomos llevarlos a la nieve, y de paso que practicasen ese deporte que hoy se conoce como esquí. Antes de llegar a las zonas montañosas donde se encuentra eso blanco y frío que se llama nieve se hizo escala en una ciudad llamada Teruel (que muchos insisten en que no se nos olvide de que existe). Las vagonetas de ataque snotling arribaron a dicha urbe que por lo visto se encontraba en fiestas: “Teruel Medieval”. Son unos días en los que la ciudad y sus habitantes vuelven al medievo, y adoptan todo tipo de medidas para que esos días sean como el retornar a la Edad Media. Esto a Knut no le gustó mucho, quizá era demasiado adelantado a su tiempo interno (aunque el jabato tiene todavía esa espinita clavada y probablemente se le ocurra montar la fiesta del Paleolítico y si no al tiempo; y por que no puede con la sopa primordial). Volviendo a dicha fiesta cabe destacar que estaba bastante conseguida, los disfraces eran bastante realistas, quizá demasiado limpios, todo el mundo sabe que en la época medieval era un poco guarruna, con sus pestes, lepras, sífilis y demás enfermedades asquerosas y horribles. También había puestos de comida donde se hacía la chicha a la antigua usanza, por supuesto todo a base de gorrino, eso tampoco es que fuera así en la Edad Media, no todo el mundo comía carnuza, pero cualquier pretexto vale para pasar unos días “jalando como un descosío”. A Knut y a los gonomos les entró hambre, les rugían las tripas, uno de los micos se mercó un Kebab (100% medieval), Knut empezó a imaginarse como sabría un gonomo a la brasa, ya se estaba relamiendo con tal atroz visión cuando afortunadamente algo captó más su atención: el tirasoga. El tirasoga es un juego en el que dos equipos compuestos por malolientes maromos se ponen a tirar de una soga cada equipo para un lado, a ver si consigue arrastrar y humillar al otro. Un juego de fuerza bruta en el que no hace falta pensar mucho, como los juegos favoritos de Knut. Esto hizo que se le encendiera la bombilla a Knut para un posible campeonato de juegos animalescos. Lanzamiento de pedrusco, tirasoga, partir riscas a cabezazos… Como la gente iba disfrazada “la bestia de orza” imaginó que tal vez sus gonomos destacarían, y decidió uniformarlos de caballeros cruzados, y darles así a sus esbirros un toque medieval. Gobernosé unos harapos y haciéndoles un boquete, introdujo el cráneo de cada gonomo por dicho foramen. Y no se sabe muy bien de que iban los gonomos, unos de espectros hipnóticos, otros simplemente de vagabundos con una sabana rota, algunos zanguangos practicaron lo que se conoce como “free style” e introdujeron algunos elementos nuevos, uno añadió un gorro de mercader (veneciano por supuesto), otro al estilo D’artagnan (pero en medieval por supuesto), otro de ninja con armadura romana (también medieval por supuesto), y uno se arriesgó como monje de la orden de yo que sé; pero por encima de todas esas vicisitudes para Knut eran sus “caballeros de la orden teutónica”. No quiero dejarme en el tintero del word, otro deporte, pero de inteligencia, era una especie de juego de azar al estilo de “los chinos”, consistente en que dos contrincantes sacan la mano con un número de dedos extendidos (de cero a cinco, a no ser de que uno de ellos posea la mutación de la polidactilia en cuyo caso podría sacar hasta seis dedos) y al tiempo berrean un número, pues bien, el número que vociferan debe ser la suma de los dedos totales de uno y otro rival, en caso de empate se vuelven a sacar dedos y así una y otra vez. No se si este juego consistía en adivinar el número que saldría o en bañar con perdigones al oponente. En este juego la halitosis juega una baza importante. Knut se imaginó siendo campeón de la competición habiendo dejado a todos sus enemigos empapados, en esto estaban sus pensamientos toda la tarde y así se estuvo el resto del día, gruñendo números a las orejas de los gonomos y sacando números con la manaza. Los gonomos le rehuían pero él no se daba por aludido y se entretenía causando lesiones auditivas a esas pobres bestezuelas, que por un día ablandaron mi corazón; una cosa eran los sacrificios inútiles e innecesarios y otra muy distinta tener que soportar semejante suplicio. Y ahora el esquí. Es conocida ya la afición de los gonomos a todo aquello que comporte un riesgo vital, especialmente lo que consista en tirarse por laderas de montañas, trepar a sitios imposibles… Todo empezó con el terraplening, consistía en utilizar un objeto en el que montarse y lanzarse pendiente abajo, cualquier trasto valía, una chapa vieja de un carruaje, un trozo de tabla con el tamaño suficiente para sentarse. Pasarían siglos hasta descubrir que el tirarse por montañas nevadas era potencialmente menos “peligroso”, que acababan con menos magulladuras y fracturas, y que la nieve estaba mas mullida a la hora de pegársela. Y sobre todo que dichas laderas eran menos ásperas y podían así coger mayor velocidad. Todo se fue refinando hasta el día de hoy que hasta se utilizan equipos especiales, telesillas, remontes y demás artilugios. Antes de que ningún gonomo se atreviese a romperse la crisma por su cuenta y sin el consentimiento de Knut, éste decidió que sería imprescindible una clase magistral, unos consejos de avezado experto, que permitiese a todo aquel que los oyera una cualidad sin par en eso de las bajadas. Las palabras de Knut fueron canela fina para los oídos todavía doloridos de los gonomos: “cuña, cuña, cuña ¡Hala, a esquiar se ha dicho! Los que quieran aprender del maestro que se vengan conmigo, los que ya sepan algo, la montaña es grande, que vayan donde quieran”. Es obvio que Knut no tenía ningún interés en enseñarles nada a esos mequetrefes repelentes, y más cuando en la vida les ha enseñado algo útil. Su vil intención era el de utilizarlos. Es más bien dudosa la habilidad del jabato en todo aquello que comporte cierta agilidad, y no iba a ser menos el esquí. Su objetivo era utilizar a los gonomos de freno, el bajaría la pendiente con toda su masa cárnica y aprovecharía a todo aquel gonomo incauto que hubiera ido con él para “aprender”, para hacer lo que el llamaba “frenada en blando”, lo fundamental era que en está técnica (que ésta sí que la tenía bastante depurada) las lesiones se las llevara el otro. Los gonomos lo viven con todas aquellas actividades que comporten la activación del sistema nervioso simpático, con su descarga noradrenérgica, de ahí que les guste es esquí. Pero la descarga de catecolaminas se multiplicaba cuando uno de estos tipejos veían a Knut, con todo su tonelaje y a toda velocidad pendiente abajo, precipitarse sobre su persona, con intenciones de usarlo como “ancla provisional”. Todos acabaron con las costillas doloridas y el culo hecho astillas, con agujetas en el tensor de la fascia lata (que por lo visto es el músculo que se desarrolla con la cuña) y también se tuvo que hacer alguna que otra amputación de urgencia; todos con daños menos Knut, que una vez más demostró ser el líder.

martes 12 de febrero de 2008

Plan del próximo fin de semana




¿Por que vas al Club Nerpio?

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sábado 9 de febrero de 2008

Victorias agónicas



Los equipos de fútbol-sala del club parece que le han tomado el pulso a la liga. El viernes noche, el equipo alevín ganó 4 - 2 a un rival directo, pero durante un gran tramo del partido, el marcador reflejó una victoria por la mínima: sólo al final, Javi Belda consiguió superar a la defensa rival para dar un poco de tranquilidad al equipo en un encuentro en el que Dani marcó pero perdonó demasiadas ocasiones. Calificaciones: Miguel, es el jugador más cerebral del equipo; Dani, incisivo y correoso en ataque como siempre; Jaime, el centrocampista más creativo; Javi, el pulmón; Edu, el mejor jugador del partido (MVP); Alex, muy serio en defensa; Josemi, muy concentrado; Miguel Angel estuvo muy trabajador; Javi Podio aportó su visión de juego. Fran no pudo jugar por una enfermedad de esas en la que todo lo que entra sale muy rápido.
En cuanto al equipo infantil ha ganado 5 - 3 al Compañía de María, a pesar de las nomerosas bajas: José con gripe, Samu con una distensión muscular, David y Arturo con sueño. Hasta el entrenador nos ha fallado por estar de viaje. No obstante, el equipo se ha superado a si mismo: Walter ha marcado cuatro golazos; Josemi (que en realidad se llama Juanmi, como dice el comentario a esta noticia) ha hecho un par de paradas buenas; Pablo se ha paseado por el campo; Álvaro ha luchado, pero sin cabeza (Según ha declarado a la prensa: "Este ha sido mi peor partido de la temporada"); Alberto ha jugado muy serio y disciplinado; Pablo Y., no ha parado de chillar en todo el partido (este humilde redactor tiene aún los oidos en vibración); Ignacio, en su primer partido con la camiseta del club ha luchado, aunque un poco despistadillo por no conocer el sistema del equipo. Lo mejor de la victoria ha venido después, ya que el equipo al completo lo ha celebrado con un chocolate con churros que estaba para chuparse los dedos.

jueves 7 de febrero de 2008

Isla Plana: La Aventura




















CRÓNICA DESDE EL PARAÍSO

El lunes 4 a las 12 de la mañana estaba convocada la tribu de gonomos -que van creciendo poco a poco- en la sede del Club Nerpio, como siempre aunque esta vez sus guías serían distintos. Fede, el Sherpa del Mar y la Montaña, y Habib el Fenicio Manchego, acompañaban a Nut y a la valerosa tribu que se dispuso a conquistar una isla llamada Plana. La tribu la compononían Fran L-B, Javi B, Luis y Fer L, Pablo Y, Ignacio V, Miguel P, Arturo y Jaime N, Jose Miguel O, Edu M y Victor M. Un grupo variopinto y al mismo tiempo auténticos fieles seguidores de los Megaplanes Nerpio. A las 12:15 -record de puntualidad- salíamos hacia Cartagena en la Super Furgo -que tenemos que aprender a cuidar y limpiar en cada plan- y el coche de Fede. El viaje se hizo algo pesado porque son 2 horas hasta la Nueva Cartago, pero se nos hicieron ligeras por las canciones y concursos. Al llegar a Cartagena nos fuimos, como hace la gente de secano, directos al mar, y aparcamos la comitiva en el puerto, cerca del Fuerte de Navidad -que se ve que lo hicieron en Navidad, o lo terminaron en Navidad, yo que se- junto al espigón. En seguida se vió que la tribu estaba deseando desfogarse y rápidamente buscaron inocentes sobre los que volcar sus intactas energías. Esos pobres fueron los pescadores del espigón que esa tarde no pescaron nada. Edu sacó su cometa que comenzó a volar con rapidez. La cometa del club no salió de la furgo en todo el viaje. Los de 1º ESO comenzaron a explorar la zona. Los preceptores se dispusieron a comer como lo hace la gente adulta. La gente menuda come como por casualidad, mientras hace alguna otra cosa de más interés como tirar petardos o buscar cangrejos. Esa tarde los cangrejos estaban de compras y no comparecieron a la búsqueda de la tribu. El espigón de lejos parece formado por pequeños terrones de azucar, sin embargo cuando te metes en un espigón resultan ser formidables cubos que raspan sobre los que golpean con fiereza las olas. Por allí deambularon Javi, Jose Miguel, Fran y Edu buscando a los bichos que lucen pinzas. Sobre las 17h nos fuimos hacia Cabo Tiñoso, cerca del cual hay una impresionante fortaleza de la época de Carlos III en lo alto de una impresionante montaña (continuará).

miércoles 6 de febrero de 2008

Concurso de Cangrejos